



Un rompecabezas didáctico que combina el armado de una figura con el reconocimiento de letras.
Mientras completan la imagen de tren, los chicos también pueden identificar y encastrar las letras que forman su nombre, reforzando el aprendizaje de manera natural y divertida.
Una propuesta ideal para unir juego, vocabulario y motricidad.
A partir de los 3 años.
(Ideal cuando comienzan a reconocer letras y formar palabras simples.)