















Un clásico desafío de lógica donde las piezas deben deslizarse estratégicamente hasta reconstruir la imagen completa. A diferencia de un rompecabezas tradicional, siempre queda un espacio libre que obliga a planificar cada movimiento.
A partir de los 4 años.
(Ideal también para 5-7 años como desafío de lógica progresiva.)