







Un juego de destreza divertido y desafiante que pone a prueba la coordinación y la paciencia.
Los chicos deberán usar las palancas manuales para mover la garra y atrapar las pelotitas de colores, desarrollando precisión y concentración sin necesidad de pilas.
Perfecto para jugar en casa y competir por el mejor pulso.
A partir de los 3 años.